martes, 14 de febrero de 2012

X-Treme X-Men de Claremont, Larroca y Kordey

A principios de los noventa, uno de los grandes revulsivos de la industria del cómic eclosionó con el lanzamiento de una segunda cabecera de los 'X-Men' sin adjetivos. Chris Claremont junto con un joven Jim Lee darían el pistoletazo de salida de la nueva colección con el regreso del Amo del Magnetismo al lugar que años atrás había abandonado para posicionarse junto con la Patrulla-X y el sueño de Charles Xavier. Magneto volvía para cantar una última canción y como una metafora de la época, Claremont, el autor que había dirigido la franquicia mutante en la última década, tuvo que abandonar el barco por imposiciones editoriales que no le permitían trabajar a gusto con los personajes que él mismo había hecho crecer y evolucionar a lo largo de su larga y extensa etapa.

En vistas al estreno de la adaptación cinematográfica de los mutantes y en vistas a las buenas relaciones de Claremont con la editorial, desde Marvel decidieron devolverle al maestro la batuta para que continuase su sinfonía que se viera abruptamente finalizada tras lanzar los 'X-Men'. ¿Qué mejor recibimiento que celebrar el número #100 de la cabecera que él mismo concibió años atrás?

Alan Davis era el autor que se había encargado de las dos cabeceras pertinentes y Claremont le tomaría el relevo en un contexto que desde lo más alto decidieron llamar 'Revolución'. Con un salto de seis meses en el tiempo Marvel, Claremont se haría con los guiones de 'Uncanny X-Men' y 'X-Men' con dos equipos bien diferenciados. Sin embargo la etapa del guionista el frente de la colección se vería metamorfoseada de nuevo, Joe Quesada ascendió como Editor Jefe de Marvel y se trajo a nuevas mentes que se acondicionaran mejor a los nuevos tiempos. Esto supuso la llegada de Morrison a la franquicia mutante con sus 'New X-Men' y Casey pasó a ocuparse de los 'Uncanny X-Men'. Aprovechando contar con la inestimable colaboración de Claremont, Quesada le cedió el honor de crear una nueva cabecera mutante junto con Salvador Larroca, 'X-Treme X-Men'.

La nueva colección nació básicamente para cubrir el nicho en el que se encontraban los lectores más veteranos por aquella época, ya que la entrada de Morrison no dejaría a nadie indiferente y la adaptación en la gran pantalla ayudaría en el impulso de crear una serie ajena a la Mansión. La premisa de 'X-Treme X-Men' empezó a ser plantada en la anterior etapa del guionista, básicamente Kitty descubría unos volúmenes escritos por la vieja aliada de Mística en la Hermandad de Mutantes Diabólicos, Destino, en el que se describía de manera más o menos caótica lo que llegaría a ser el futuro de la raza mutante. Cabe recordar que Destino poseía el don de predecir el futuro.

Tormenta se convertiría en la protegida de Claremont desde el principio, convirtiéndola en la nueva líder de la facción que huiría de la Mansión para determinar el papel de los Diarios de Destino. Bishop, el nuevo Ave de Trueno (creación de Claremont), Mariposa Mental, Pícara, Gambito y Sabia, serían los miembros de este singular equipo que prometía conjugar la 'modernidad' que inspiraban los nuevos títulos con lo más 'retro' que muchos lectores ansiaban leer. Junto con el valenciano Salvador Larroca y posteriormente Igor Kordey, Claremont creó una serie distinta que no dejaría a nadie indiferente.

El primer arco de la serie (X-Treme X-Men #1 al 4) llevaría al equipo directos a su primer destino, Valencia, en honor al dibujante de la colección. Los 'X-Treme X-Men' se enfrentarían en España a la Guardia Civil y en medio del caos aparecería un villano que dejaría huella al terminar con una de las integrantes del grupo en el segundo número. Esto hizo que la Bestia abandonase el equipo, a favor de Morrison, y Gambito entrara en escena. Todo ello hilvanado con el misterio de los 'Diarios de Destino', explotado con la presencia de la sureña Pícara, la única con lazos pasados con la fallecida.

Ante el éxito de la colección desde las altas esferas decidieron darle una miniserie para explotar aún más el filón. 'X-Treme X-Men: Savage Land' volvía a recuperar uno de los viejos elementos que más alegrías le había aportado en el pasado al autor, la Tierra Salvaje. El equipo de Tormenta viajaría a este inóspito paraje del Universo Marvel para enfrentarse contra una nueva raza de Saurios, similares a los mutantes en cuanto a su condición social se refiere. Todo ello sumado con la presencia de los Mutados y Niño Listo harían de Tormenta su objetivo en cuatro números que recuperaban lo mejor de este extraño mundo, además de volver a contar con la aparición de la Bestia, ya con su nuevo aspecto.

Volviendo con la colección regular, el segundo arco (X-Treme X-Men #5-9) llevaría al equipo a otro lugar bien conocido tanto como para el autor como para los personajes, Australia. Allí fue el lugar elegido por Claremont para establecer una base de operaciónes de la Patrulla-X en el pasado, por lo que estando cerca del continente fue más que suficiente como para llevar de regreso a los personajes, pero esta vez no habría desiertos ya que los llevaría directamente a la capital, Sydney, para enrolar al equipo en una trama que incluía las triadas y una lucha de poder mafioso que trajo de vuelta a un villano bien conocido, Sebastian Shaw volvería para reclamar su posición ante Sabia, personaje que había calado hondo en los lectores por su personalidad y sus poderes. Si algo ha logrado Claremont es convertir sus personajes en filones de oro andantes. En cualquier caso el regreso de Sebastian, traería también a un Gambito a toda potencia y a dos nuevos personajes como Salvavidas o Estela, quiénes descubrirían sus conexiones con la mafia a través los lazos paternos. La saga acabaría con un epílogo como sólo el bueno de Claremont sabía hacer y interactuando con Jean Grey, Ororo cambiaría su aspecto y se pondrían al día respecto a lo que estaba sucediendo en la Mansión. Si en algo es buena 'X-Treme X-Men' es por ofrecernos esta interconectividad con el entorno inmediato que la rodea, es decir, sus hermanas mayores.

El único anual publicado de la colección, en 2001, nos traería de regreso al 'Rey Sombra' ya que la muerte de Betsy causaría su regreso al haber sido ésta la principal carcelera de tan magno enemigo. También volveríamos a ver a los Cosechadores. Un número especial apaisado que allanaría el terreno para devolvernos a la trama principal de la colección con los Diarios.

El siguiente arco argumental se extendería a lo largo de más de nueve números. El equipo reunido con Gambito decide ir a Madripur para encontrarse en medio de una invasión dimensional a gran escala, bloqueando el ficticio mundo creado por el autor año atrás y convirtiéndolo en una cabeza de playa de un gran ejército que puso en jaque al grupo y toda la colección. Llevándola por otros derroteros, los 'X-Treme X-Men' se enfrentarían contra Khan el líder de la invasión quien se enamoraría de Tormenta, mientras que el resto del equipo (con Gambito siendo utilizado para mantener abierta la puerta del portal) se las vería con sus miedos y el uso de sus habilidades para enfrentarse ante tan magna amenaza. Salvavidas empezaría a evolucionar constantemente de un número a otro permitiendo descubrir que en los hermanos Cameron había mucho más de lo que aparentemente nos hizo creer el autor desde un principio. Las conexiones Shi'ar eran más que evidentes, pero la historia de la invasión se vería languidecida hasta la extenuación y repercutiría en la mayor parte de los argumentos, para su conclusión Claremont se trajo de vuelta a Vargas, el misterioso villano que había matado a Mariposa Mental y a través de Pícara se cobraría su venganza de la manera más justa en una batalla que nos dejaron las mejores páginas que ha hecho Salvador Larroca para la colección, con una épica y emoción como nunca se había visto. De un plumazo el autor decidió finiquitar toda la trama de los Diarios de Destino, dejando en duda el destino final del villano y cerrando lo que se convertiría en la 'primera temporada' de la colección, concluyéndola con un emotivo episodio narrado en el onírico mundo de Tormenta quién a punto de morir finalmente decide quedarse un tiempo más para seguir con la lucha.

Los siguientes números marcarían un punto y aparte en la corta etapa de la colección. El número #19 junto con la miniserie de dos, ‘X-Posé’ pondría a jugar al grupo un nuevo juego dentro del panorama mutante. En el horizonte se esperaba con ansias la segunda entrega de la saga cinematográfica de Singer, por lo que el nuevo cambio de aires fue refrescante para la colección, los personajes y el propio dibujante. En este nuevo panorama, Claremont decidió prescindir de los ‘nuevos’ personajes que había metido en la colección sin despertar el favor de los lectores y se los llevó al limbo, Salvavidas, su hermano y Ave de Trueno desaparecerían junto con Pícara y Gambito (de manera transitoria) para dar paso al nuevo enfoque de la colección. Con el nuevo posicionamiento de Charles Xavier y su Escuela para mutantes, el equipo de Tormenta heredó el papel que siempre había jugado la Patrulla-X en un mundo dónde los mutantes también representan grandes amenazas.

A partir del número #20, Salvador Larroca regresaría a la colección para despedirse definitivamente de su colaboración con Chris Claremont que se remontaba antes de su regreso a la franquicia mutante, ‘Los 4 Fantásticos’ tuvieron la culpa. En ‘Cisma’ (X-Treme X-Men #20-24), Claremont aprovechó que se había abierto la veda en la utilización de Lobezno y se lo trajo para el título por aquello de aumentar las ventas e hizo que Tormenta, junto con Sabia y Bishop volvieran a la Mansión para posicionarse a favor de la raza humana y darle en todos los morros a su antiguo mentor, Charles. En una saga deudora de otros productos como ‘Expediente-X’ y que ayudó a remachar algunos argumentos como el enfrentamiento entre Tormenta con Emma Frost, todo ello bajo el beneplácito de Morrison quién utilizaría a los personajes de Claremont en un futuro argumento. La saga nos presentaría al nuevo villano de la serie, Elias Bogan, íntimamente relacionado con Sabia y es que el personaje que sí contaba con el visto bueno de los lectores se convirtió en la gran protagonista del hilo conductor de la segunda etapa de la colección. Si Vargas se convertía en el epitome de la fuerza física, Bogan se convertiría en el de la fuerza psíquica con una misteriosa mujer siendo utilizada como una marioneta… La saga plantearía un nuevo rumbo que explotaría aún más con el epílogo dónde Claremont aprovechó una de las últimas sagas de la serie hermana, ‘New X-Men’, para traerse de vuelta a Bala de Cañón y graduarlo en el equipo ‘mayor’.
 
Paralelamente y con prólogo dibujado por el valenciano, aparecería una miniserie protagonizada por Kitty Pryde. ‘MekaniX’ se convertiría en una serie spin-off del personaje dónde veríamos su vida tras abandonar la Patrulla-X y sus luchas en la ‘vida real’ contra la Pureza.

Con Bala de Cañón en el equipo y Lobezno como invitado especial, la serie tendría el honor de contar la secuela de la novela gráfica que inspiraría a Singer en su secuela. ‘Dios ama, el hombre mata 2’ se convirtió en la primera toma de contacto de Igor Kordey con los lápices. Wiliam Stryker volvería a la vida de la Patrulla-X y lo haría de la mano de Dama Mortal (cómo en la secuela de los mutantes en la pantalla grande). Saga más olvidable que otra cosa que interrumpía los argumentos planteados por Claremont a lo largo del manifiesto que supuso el anterior arco y que en realidad desentonaba, pero que el autor supo meter con calzador con acierto.

Los números #31-35 nos mostraría el regreso de Pícara y Gambito que volverían a escena sin poderes en un nuevo enclave en California, Valle Soleada se convertía así en una metáfora del malestar general que se vivía con el tema de los mutantes en general al haberse convertido la Escuela de Xavier en un enclave territorial que se dedicaba básicamente a proteger y enseñar a los mutantes, olvidando por el camino el papel que quería que jugaran el bueno de Charles en la sociedad humana. A parte de traernos a la parejita, Tormenta (con guiño incluido a la actriz que la encarna en el celuloide) crearía un equipo federal gubernamental, el XSE (X-Treme Sanctions Executive), que llevarían la lucha por la igualdad entre mutantes y humanos a un nuevo nivel. Todo ello sumado al regreso de Bogan y sus conspiraciones en la sombra que darían pie a la despedida de la colección.

Con los números #36-39 de la colección pasó a ser semanal e incluiría un arco completo protagonizado por Tormenta en la que sería su primera misión como miembro del XSE. En realidad la miniserie era un proyecto reciclado que originalmente tendría que haber aparecido como miniserie paralela, pero la marcha de Morrison precipitó los cambios en la colección y el fin de la misma. Tormenta: Arena nos transportaba a un gran coliseo y Claremont se marcó unos tantos al recuperar a Calisto, con una nueva mutación secundaria o viejos conocidos del grupo como los Esclavistas.

El último arco de la colección (#40-45) nos traería de vuelta a la amenaza de Elias Bogan y nos retraería a los orígenes de Tessa, más conocida como Sabia, la exconcubina de Sebastian Shaw en el Club Fuego Infernal y sin duda alguna el descubrimiento de la colección. En base a los orígenes del villano psíquico, Claremont aprovecharía para traer de vuelta a viejos conocidos como lo son los ‘Nuevos Mutantes’ ya creciditos en una saga que quedaría completamente deslucida ante los anuncios de lo que estaba por llegar. Claremont daba por finalizada la colección con la destrucción de la principal base del villano, cerrando todas las tramas abiertas de la etapa y devolviendo al equipo a la Mansión en un número, el #46, dónde Ororo limaría sus asperezas y su reticencia a volver a la Mansión, pero permitiendo acabar cómo mejor se la da al autor, con una de esas escenas que recuerdan que estos personajes en realidad parecen de carne y hueso.

El siguiente destino para Claremont era volver a ‘Uncanny X-Men’ junto con Alan Davis, paradójicamente el autor al que había tomado el relevo año atrás antes de la ‘Revolución’.

Con 46 números más especiales tenemos un total de sesenta entregas dónde Claremont supo dar lo mejor de sí mismo e intentó innovar dentro de sus propias limitaciones aportando una serie fresca y distinta a lo que rondaba editorialmente por el momento. La duración de la colección también habla a su favor ya que encontró una estabilidad artística que el resto de sus hermanas no encontraba ni a tiros. Salvador Larroca prescindía del entintado para ofrecer un aspecto único e irrepetible, mientras que Kordey supo redimirse tras su trabajo en ‘New X-Men’ demostrando que podía hacerlo mejor. Vargas, Bogan, los Diarios de Destino, Loto Rojo, Sebastian Shaw, el Rey Sombra, el regreso de los ‘Nuevos Mutantes’, Sabia, el redescubrimiento de Bishop, cómo trató la relación entre Pícara y Gambito, fueron muchos los temas que tocó la colección y las teclas que pulsó el autor fueron las correctas para que la confianza de la editorial aún persistiera y le permitiese regresar al menos a ‘Uncanny X-Men’ y continuar con la nueva ‘Excalibur’ argumentos heredados del propio Morrison con un Charles Xavier en la derruida Genosha.

Comentar que el autor seguiría muchos de sus argumentos posteriormente en su etapa en ‘Uncanny X-Men’, convirtiéndose en su constante la mujer de pelo plateado que tantas alegrías le ha dado al autor.

La serie nunca caerá en el olvido por ser la tercera serie regular del grupo y permitir la posterior existencia de ‘Astonishing X-Men’, que en Estados Unidos pronto celebrarán los cincuenta números pero ya hace más de un lustro que Joss Whedon y John Cassady abandonaron la accidentada colección que a día de hoy no encuentra su lugar dentro del panorama editorial al no tener un equipo fijo como lo tuvo ‘X-Treme X-Men’ en su momento.

P.D: Mención especial se merecen las 46 PORTADAS, así en mayúsculas, que se marcó Salvador Larroca en la colección.

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